He leído con tristeza, con el respeto que me merece y con la credibilidad que tiene, el último artículo de Francisco José Alcaraz, Crónica de una decepción, aparecido en Libertad Digital. Un exabrupto, apenas una frase. Eso fue lo único que surgió cuando terminé: “¡Que nadie tenga en la clase política los cojones de dar un paso al frente para encabezar una alternativa!”
No hace falta tener especiales conocimientos, ni ser un analista de primera para vislumbrar el cronograma de la destrucción de la nación, tan visible ya como soez, que cumplirá sus últimos objetivos en apenas tres años. Pero ninguno de los dirigentes políticos en activo y tampoco quienes están en la reserva, extraditados de su partido por causa de sus principios, tiene el valor, la capacidad de sacrificio y la generosidad necesaria para levantar la mano.
Todos hablan (o hablaban) de la política como servicio. Pero a la hora de la verdad, en el momento de la gravedad extrema, parecen haberse vuelto avestruces.
La dirección del Partido Popular, querido Jose, cree estar actuando correctamente: sus actuales dirigentes consideran que los pasos que han dado, y que tú acertadamente señalas en tu artículo, contribuirán al fin del terrorismo en España y a la desaparición irreversible de sus partidarios.
Pero si las políticas del PP consisten en seguir la senda del PSOE o incluso en ir más allá, clama al cielo que nadie alce la voz en las filas de ese partido.
A diferencia de ti, yo sigo confiando en una de las dos almas del PP. Pero reconozco que esa alma requiere de un electroshock porque, a decir verdad, tiene los días contados.
La derecha necesita urgentemente una UPyD. Y una Rosa Díez. No sirven los minúsculos partidos que frecuentan cada convocatoria electoral sin programas verosímiles, sin dirigentes capacitados, ni perspectivas razonables. (Y me adelanto a algún comentarista: tampoco sirven las voluntariosas resurrecciones de fórmulas tan caducas como la vieja, en demasiados lugares corrupta y en todos desprestigiada Democracia Cristiana.)
Vidal Quadras sostiene que todavía hemos de tocar fondo. Y cuando lo hagamos, la alternativa surgirá de manera casi natural de entre lo que ahora se denomina derecha sociológica, esa amalgama de movimientos sociales, asociaciones, medios de comunicación y movimientos cívicos críticos con la línea de la actual dirección del PP.
En el seno del movimiento cívico algo se está cuajando. Pero no estoy demasiado seguro de que ese sea el procedimiento más eficaz porque largo me lo fiáis: dudo que la nación pueda resistir tres o cuatro años más.
Por otra parte, que Alejo Vidal Quadras señale a la ciudadanía para resolver la crisis de España, en lugar de apelar a la estructura política de la nación, me alarma en extremo. Sabe de lo que habla, conoce a sus compañeros, los políticos de todos los partidos. Lo que me lleva a pensar que no da un duro por ninguno de ellos.
Sin embargo, a mi modo de ver, la única fórmula para evitar la destrucción de nuestro país en esta misma legislatura y para iniciar un proceso de regeneración está en manos del PP. Pero la dirección de los populares solo emprenderá ese camino si siente en la nuca el aliento de una UPyD a su derecha. Y esa operación solo cuajará si está encabezada por alguno de esos dos o tres nombres que todos conocemos.
Son esas personas quienes deben encabezar el sacrificio que todos habremos de secundar. Dando un paso al frente, anunciando su salida del PP y la creación de una nueva formación.
Les apoyaremos económicamente. Les sostendremos hasta las próximas elecciones. Trabajaremos para ellos. Compartiremos el camino. Y conseguiremos sin ningún género de dudas que entren en el Congreso en la próxima legislatura.
Para quienes lo han sido ya todo en política, el riesgo de una operación semejante es limitado. ¿Qué puede perder quien está de vuelta? Y la compensación, inmensa: hay un hueco en la Historia para quien dé el paso.


