(Y a veces, también en féretros.) José María Barja Pérez es el primer responsable académico de la penúltima atrocidad intelectual llevada a cabo por el nacionalismo en nuestro país. No es el único. Ni su actuación es una excepción en las universidades públicas españolas.
Nuestras autoridades académicas públicas no suelen mover un solo dedo si previamente no han obtenido el plácet del político de turno y del proveedor del dinero de todos. En este caso, el Ayuntamiento y la Diputación coruñeses. Y a este trío debemos el episodio, entre la astracanada y el insulto al contribuyente, del establecimiento de la lengua española como forma de maltrato a la mujer.
La historia saltó en la red antes que en el papel y todos los medios se han hecho eco de ella con posterioridad. Interesa aquí resaltar no ya el hecho sino la frecuencia con la que, desde las supuestamente más altas instancias académicas de nuestro país, se insulta a la inteligencia del ciudadano.
Hasta hace unos pocos años la universidad pública española estaba en manos del que ha sido durante décadas pensamiento único del sistema educativo español, es decir, de la izquierda. Pero las cosas empezaron a cambiar en los 90. Tras casi dos décadas de gobiernos regionales desde los que se hicieron con los recursos públicos y su inacabable capacidad subvencionadora, los partidos nacionalistas empezaron a cosechar triunfos en territorios jamás imaginados por sus más optimistas estrategas. Entraron con fuerza en las universidades y con la llegada de Rodríguez Zapatero al gobierno de la nación, se precipitó la fusión entre nacionalistas y socialistas en el ámbito de la educación.
Patochadas como la del rector Barja se han convertido desde entonces en norma habitual de las universidades tomadas por esta conjunción antinatura de intereses solo aparentemente ideológicos. Las universidades públicas españolas están plagadas de iniciativas semejantes a la de considerar la lengua española como un instrumento de agresión machista, y por sus decanatos y jefaturas de departamento circulan individuos con acreditación académica merecedores de ser condenados a galeras intelectuales de por vida.
El objetivo de la educación y la investigación académica en las universidades regidas por el nacionalismo no es ni la educación, ni la investigación:
Reivindicamos el derecho de Euskal Herria a construir y organizar un Sistema Educativo propio, a la vez que consideramos la educación como un servicio público básico en la edificación de nuestro pueblo, fundamentada en la justicia y solidaridad. Por ello, consideramos que la Educación y los objetivos sociales, económicos, culturales y nacionales van indisolublemente unidos. (Bea Arana y Mikel Lakasta, Educar en libertad. Publicado en Gara, 13.5.05)
Semejantes planteamientos no están circunscritos a regiones donde el nacionalismo lleva décadas gobernando, solo o en compañía de los socialistas, o dond ela violencia ya ha domeñado las voluntades. Se aplican escrupulosamente allí donde hay un etnicista con cargo público. Francisco García-Talavera, miembro de la Ejecutiva del Partido Nacionalista Canario y consejero del Organismo Autónomo de Museos del Cabildo tinerfeño:
[La conciencia canaria se arraiga ] sobre todo con educación, empezando en los colegios. Los contenidos canarios son fundamentales y no se han desarrollado con la intensidad que se debía. (El Día, 23.11.08)
A partir de semejantes planteamientos, todo está permitido. El fin del pensamiento único, sea la inexistente nación o su nunca alcanzado progreso, se sitúa siempre por encima de los medios empleados para alcanzarlo. En consecuencia, todo vale. Por ejemplo, la mentira.
La manipulación, la tergiversación y la mentira son recursos académicos habituales en las universidades que el nacionalismo controla en España. Y las diferencias entre distintas regiones son meramente formales. Cuando se trata de instituciones académicas vascas, la impostura resulta descarada y agresiva. Si hablamos de universidades catalanas, la mentira se envuelve de progresismo e igualitarismo porque allí se precisan mensajes de apariencia impoluta. En cuanto a Galicia, como ha demostrado Barja, la zafiedad impera, lo mismo que en la Comunidad Valenciana, Canarias o Baleares.
José María Garmendia, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco, apareció en el documental La pelota vasca con este análisis del nacionalismo terrorista:
La violencia "perfectamente asumible" de este docente legitima todos los asesinatos del nacionalismo. Tal vez por ello su universidad regalaba títulos académicos a etarras encarcelados, entre los que se encontraban De Juana Chaos, Kubati, Elena Beloki, Inés del Rio Prada o Txelis.La lucha armada de ETA es un conflicto de muy baja intensidad perfectamente asumible. (La pelota vasca, Julio Medem, 2003)
José Ramón Scheifler, de la Universidad de Deusto y colaborador habitual del periódico Deia, órgano oficial del PNV:
El nacionalismo español sostiene y defiende que Euskadi, la Euskal Herria peninsular, es y debe ser siempre España o parte del Estado español por derecho propio, porque así lo han considerado siempre los españoles, al menos desde los llamados Reyes Católicos hasta la ignominiosa audacia de la Administración decimonónica de reducir los Territorios Históricos a unas simples provincias más, las vascongadas, que ni son tres, ni provincias, ni vascongadas.” (José Ramón Scheifler, Las desventajas del Nacionalismo vasco. Publicado en Deia, 18.10.04)
En cuanto a la mentira de diseño, Jordi Sánchez es profesor de la Universdad de Barcelona:
La mayor parte de ciudadanos de este país [se refiere a la región catalana] creen que Catalunya es una nación. Hay que evitar una guerra de símbolos y el mejor modo es llamando a las cosas por su nombre. Bienvenida sea la definición de Catalunya como nación. (Jordi Sánchez, Catalunya, una nación. Publicado en El Periódico, 21.4.05)
Sánchez es profesor de Ciencia Política. Otro ilustre catedrático, Joan Martí i Castell, que además fue el primer rector de la Universitat Rovira i Virgili, valora de manera "científica" la Historia Moderna española:
Los catalanes saben muy bien qué es padecer las discriminaciones más vejatorias desde el siglo XVI y sin solución de continuidad. (Publicado en el diario Avui, 22.6.05).
La Societat Valenciana de Psicología y la Universitat de València celebraron en 2004 unas denominadas Jornades de Psicologia i Identitat Nacional, en las que se estudiaron “las identidades en convivencia o en conflicto”.
Las ponencias llevaban títulos como los siguientes:
- Biologia, nació i estat.
- Les relacions asimètriques entre identitats.
- El perfil psicològic i nacional dels valencians.
- Del paternalisme al cosmopolitisme (passant pel colonialisme).
El rigor científico que puedan contener planteamientos formulados a partir de expresiones como "perfil psicològic i nacional " o "Psicologia i Identitat Nacional" es más que predecible. Pero quienes firmaban tales encabezados no eran iletrados militantes radicales de partidos extraparlamentarios, sino prestigiosos catedráticos y profesores de universidades catalanes, más algún valenciano, que reciben periódicamente subvenciones y ayudas para sus trabajos e investigaciones y que perciben sueldos públicos y tienen encomendada la formación académica de los ciudadanos.
El curso mencionado costaba 15 euros (30 para los no universitarios) y la Universitat de València, empapada de pensamiento políticamente correcto, recomendaba “un ús [uso] racional i solidari de les places ofertades”. Para más información puede consultarse la página web que explica estas actividades, y que todavía está colgada.
La misma Universitat de València ofreció un curso el mismo año titulado Europa, Espanya, País Valencià. Nacionalisme i democràcia: passat i futur. El temario:
- La construcció de la nació.
- Sobre nacionalismos fuertes y naciones débiles en Europa: algunas reflexiones.
- Les identitats en el segle XIX a Espanya: punts per a un debat.
- Democràcia, nació, nacionalismes al segle XIX.
- Valencià i l’Espanya plural.
- Nació pura, nació impura i la història sense [sin] final.
Mientras el nacionalismo académico emplea el dinero de todos en actividades como las reseñadas, numerosos profesores, especialmente en el País Vasco, han tenido que abandonar su lugar de residencia, amenazados por el nacionalismo terrorista, o viven con la compañía permanente de sus escoltas.
En nuestro país, buena parte de los recursos públicos destinados a la enseñanza universitaria terminan en manos de instituciones que, bajo el falso reclamo de la investigación y la enseñanza, están invirtiendo el dinero de todos en la construcción de un imaginario colectivo cuyo único fin es la destrucción de la colectividad.